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La fascia es una forma de tejido conectivo que rodea todos los componentes corporales de manera tridimensional, permitiendo mantenerlo en su correcta posición y funcionamiento. Cada músculo y cada una de sus fibras y fascículos están rodeados por las fascias. El recorrido de las fascias es ininterrumpido y, por ello, cualquier cambio estructural del sistema miofascial en una determinada parte del cuerpo producirá cambios locales como también en los segmentos distales. Entender este mecanismo resulta sencillo. Si se provoca un acúmulo de tensión en una parte del cuerpo (como un nudo), ésta se tiene que compensar con un estiramiento en otra parte y con el tiempo tiende a producir dolor en dicha zona por estar expuesta a tensión, aunque el origen esté en la restricción inicial. Este método no sólo trata el lugar donde ha aparecido el síntoma, lo cual sólo resuelve el problema parcial y temporalmente, sino que va al verdadero origen, esto es, la restricción fascial, ya que, de no hacerse así, la tendencia es a que se produzcan nuevos problemas. Este cambio estructural de la fascia, llamado disfunción miofascial, puede deberse a diversos traumatismos (uso repetitivo, estrés, traumatismo directo, malas posturas, estrés emocional). La restricción miofascial no tratada correctamente ni a su debido tiempo lleva al paciente a un círculo vicioso de tensión y espasmo muscular, es decir, produce una disfunción orgánica y dolor. Los tratamientos de inducción miofascial se realizan aplicando técnicas de evaluación y de tratamiento tridimensional de forma global a través de movimientos y presiones sostenidas en todo el sistema fascial, con el objetivo de eliminar las restricciones, recuperar una óptima función, así como reducir también, y progresivamente eliminar, el dolor.

Indicaciones: 

  • Problemas del sistema musculoesquelético
  • Alteraciones del sistema nervioso central (cansancio, estrés, sueño, etc.)

La Inducción Craneosacra no es un método de tratamiento nuevo ya que su empleo, por William Sutherland, se remonta a comienzos del siglo XX. El sistema craneosacro se compone de membranas y del líquido cefalorraquídeo. Este sistema funciona con su propio ritmo involuntario de expansión y retracción que toma origen en el cerebro y comporta la fluctuación del líquido cefalorraquídeo, la acción de las membranas intracraneanas e intraespinales y la mobilidad del craneo y el sacro (conexión a traves de la duramadre).Tiene un ritmo de entre 6 y 12 ondas por minuto. Los disturbios en el ritmo craneosacro llevan al cuerpo a desórdenes de origen sensorial, motor y neurológico. La inducción craneosacra consta de una serie de procedimientos terapéuticos con los cuales, a través de muy suaves presiones y movimientos, se logra restablecer la simetría del ritmo craneosacro, eliminando la patología existente. Estimula los mecanismos naturales del cuerpo para mejorar el funcionamiento correcto del cerebro y médula espinal, disipa los efectos negativos del estrés, mejora la salud en general y la resistencia a la enfermedad. Está indicado en dolores en general, dolores de cabeza y migrañas, fibromialgia, síndrome articulación temporomandibular, estrés, desórdenes del sistema nervioso, transtornos emocionales, problemas musculoesqueléticos, etc.